La Biblia nos relata un suceso muy interesante en la vida de Pablo y Silas. Se nos muestra una verdad absoluta, pero en ocasiones dolorosa o incómoda, y muy, pero muy ignorada. Vemos que Pablo y Silas en dos ocasiones trataron de ir a cierto lugar para predicar, pero el Espíritu no se lo permitió. Esto está registrado en Hch.16 comenzando en el versículo 6 y siguientes. No se nos dice la razón por la que ellos querían ir a esos lugares, pero conociendo el dinamismo y fogosidad de Pablo, pensamos que él lo que quería era predicar a Cristo donde fuera. Sin embargo, vemos que no es donde nosotros queramos, sino donde Dios nos necesita. Esta gran verdad fue dicha y vivida por el pastor Carlos Rosales. Permítame repetirla nuevamente: No es donde nosotros queramos, sino donde Dios nos necesita. En esos momentos Dios necesitaba a Pablo y a Silas en Filipos.

Otro ejemplo que muestra esta gran verdad es Cristo en Getsemaní. Cuatro veces Cristo le pidió al Padre que si había alguna otra forma de traer salvación al hombre que la trajera, pero vemos que Dios guardó silencio. Cristo no quería ir a la cruz, pues él sabía el sufrimiento que le esperaba. En Lc.12:50 Cristo manifestó algo de esa angustia. Sin embargo, él entendía que no era donde él quisiera estar, sino donde Dios lo necesitaba, y donde Dios lo necesitaba era en la cruz del Calvario, lugar donde él no quería ir, pero fue. Es por eso que Dios le dio un nombre que es sobre todo nombre. Cuando vamos a donde Dios quiere que vallamos, aun cuando no nos guste, veremos la mano de Dios moviéndose con poder y gran gloria.

Amados, es tiempo de dejar de estar brincando de iglesia en iglesia porque no nos gustó como nos miraron, porque no me saludaron, porque no me llamaron, porque la forma en que cantan, alaban o tocan los instrumentos no me agrada, etc. Es triste ver personas que, al llegar nuevos a una a iglesia, muestran un gran ánimo y entusiasmo, pero por causa de un percance o problema ya se desaniman y optan por irse para otra iglesia. Pablo y Silas no se quejaron ante Dios por los inconvenientes del viaje. Pudieron haber dicho: Ve Señor, por eso nosotros queríamos ir a Bitinia. ¡No! Ellos reconocieron que ese era el lugar donde Dios los quería y que no importaba cuan dura fuera la travesía ellos permanecerían en el lugar donde Dios los necesitaba y no en el lugar donde ellos querían estar. ¡Cuánto necesitamos aprender del sometimiento a Dios!

 

By: Eduardo Negrón
Pastor de Jóvenes de MICEALP